Caminar descalzo en casa es algo que no está bien visto en estos tiempos, ya que el calzado nos protege del impacto con el suelo o de la suciedad que pueda haber en él. Con el paso del tiempo hemos perdido el hábito de caminar descalzo en nuestros hogares, es por ello que en la Escuela de Codesarrollo nos hemos preguntado ¿Es malo para nuestra salud caminar descalzo en casa?
Al parecer esta práctica no es tan mala como muchos hemos creído y hasta podría llegar a tener ventajas para nuestra salud física y emocional como las que veremos a continuación:
- Libera nuestros pies de los efectos negativos del calzado: Evitamos la humedad que genera el calzado y la presión del mismo sobre los pies, liberándolos así de los efectos negativos que pueden generarse por el uso cotidiano de los zapatos.
- Fortalece nuestro sistema nervioso: Los pies son la parte del cuerpo que contiene más terminaciones nerviosas por centímetro cuadrado. Al tenerlos en contacto con el suelo, nos permite liberar estrés y fortaleciendo así nuestro sistema nervioso, beneficio que con el uso frecuente del calzado se ve impedido por la suela y demás componentes del mismo.
- Reduce la tensión muscular: El hecho de caminar descalzo en casa es muy beneficioso, ya que se puede reducir o eliminar la tensión de los músculos del pie tras las horas de poca movilidad dentro del calzado.
- Mejora la musculatura y la circulación: Dejar los zapatos en la puerta de casa al llegar es una práctica saludable, por el hecho de que mejora la circulación sanguínea al poner los músculos del pie en contacto con la superficie, obligándolos a trabajar y a estimularse.
- Estimula el desarrollo cognitivo de los bebes: En los primeros meses de vida, es importante este hábito, ya que a través de los pies se capta información del exterior, por eso es recomendable caminar sobre diferentes superficies.
Por lo tanto, caminar descalzo, siempre y cuando sea en casa, no es malo y nos aporta gran variedad de beneficios a nuestra salud. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta la protección de los pies en lugares públicos, como serían la calle, instalaciones deportivas o piscinas. El único sitio público donde se puede evitar el uso de calzado, sería en la playa o en el césped del parque.
Si con todo esta información aún no te sientes seguro de quitarte los zapatos al llegar a casa de la calle, te invito a hacerlo por la salud y la higiene de las personas y de tu hogar.
En 2012, un equipo de psicólogos de la universidad de Kansas, dirigido por el profesor Gillath, realizaron un estudio en el que afirman que el zapato podría ser una radiografía de la personalidad de cada uno de nosotros. Existe evidencia empírica de que los zapatos son una gran fuente de información para saber cómo es una persona, ya que gracias a ellos, se puede estimar la edad, el sexo, el nivel de ingresos y hasta el nivel de ansiedad de la persona.
Sin embargo, lo que no sabíamos hasta hace varios años es que los zapatos transportan mucho más que esa información. Un estudio que realizó el profesor de microbiología Gerba en la Universidad de Arizona mostró que, tras dos semanas de utilizar un calzado por la calle, se pueden encontrar más de 420.000 Bacterias en la suela de los zapatos, más que las que habitan en la taza del baño, que es menos de mil.
Tiene sentido entonces que en algunos lugares del mundo, quitarse los zapatos es una regla básica, por ejemplo, en Japón, afuera de las casas hay una especie de zapatera que se llama genkan en la que se tienen que dejar antes de entrar a la casa y dentro se ofrecen unas pantuflas o sandalias especiales llamadas surippa con la finalidad de que la suciedad que traes en los zapatos no se quede en la casa.





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