Es un honor para mí ser parte de la Escuela de Codesarrollo, en esta oportunidad tengo el privilegio de compartir desde el equipo de edición de contenido, una herramienta para la vida que siento tiene altísimo valor.
En mi experiencia como tanatóloga he dado un uso especial a esta herramienta, ante todo lo que nos causa dolor, abrimos el corazón para sanar al resignificar la vivencia, esto quiere decir que abrimos el corazón para colocar cada emoción o experiencia en su lugar.
El dolor es una emoción absolutamente atemporal, se fija en la mente, aunque decimos que la guardamos en el corazón. Es atemporal porque se dispara en nuestra mente sin importar el tiempo que ha pasado o la edad que teníamos al vivir ese evento que desde allí hoy nos duele. Bien vale comprender que lo que en realidad duele está en la mente y tiene que ver con el significado que damos a nuestras pérdidas.
A nadie le gusta perder y no importa qué pierdes, desde un ser querido hasta algo tan material como un proyecto o dinero, o tan inmaterial como los sueños y la juventud. Toda pérdida abre la puerta a un duelo y es responsabilidad personal atravesar la puerta para sanar. Después de una pérdida, estar triste es lo más frecuente, pasar de la tristeza a sentirnos deprimidos podemos considerarlo normal, pero sufrir y hundirnos en el dolor o en la oscuridad es una opción con la que no debes conformarte y que debes atender. No hay un tiempo predeterminado para elaborar tus duelos, cada dolor es distinto y solamente quien lo siente sabe cuál es el momento para detenerse o para buscar apoyo.
Resignificar es despertar y tomar tu dolor con amor entre tus manos para mirarlo de frente y comprender donde está el verdadero valor de tu vivencia, en lo que ya no está a tu alcance materialmente hablando o en lo que esa vivencia ha dejado sembrado para siempre en ti.
Si has perdido un ser querido, revisa lo vivido, lo compartido, lo disfrutado y da un nuevo significado a su vida; la muerte tiene un significado literal que es el mismo para todos —Visto incluso desde las creencias y distintas culturas— ha terminado un proceso o un ciclo para dar comienzo a otro, ha dejado de funcionar un cuerpo físico que deja una estela espiritual que nos acompañará por siempre, ha dejado de latir su corazón para que su recuerdo siga vivo en ti. Esto es resignificar tu dolor dando un nuevo significado a esa vida que fuiste tan feliz de compartir.
Si tu pérdida es cualquier otra, resignificar sigue siendo la herramienta más indicada para avanzar por ti mismo. En próximas publicaciones podemos aprender a resignificar otras experiencias y cómo es viable hacerlo de acuerdo a lo que cada uno atesora en el corazón o en la mente. En la Escuela de Codesarrollo estaremos siempre en disposición de apoyar tu puesta en práctica de esta herramienta tal como hemos propuesto en nuestros espacios.
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Artículo enviado por:
Jannin Castellano ― jcastellanov@gmail.com





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