Hay personas que tienen la tendencia a procrastinar y, en los peores casos, solicitan extensiones para tareas que han estado esperando su atención durante días, e incluso semanas. ¿Te resultan familiares tales circunstancias? Si es así, te invito a prestar mucha atención a las siguientes líneas, ya que podrías estar enfrentando una dificultad que podría generar complicaciones si no se aborda adecuadamente.
¿Cuál es la causa de esta falta de motivación? ¿Por qué posponemos las tareas hasta el último día o plazo, a pesar de ser conscientes de la necesidad de actuar?
Es importante comprender que las personas que se dedican a la procrastinación comparten ciertas características comunes:
- Experimentar una sensación irreal del tiempo (creer que tienen más tiempo del que realmente poseen).
- A veces, tienden a creer que las tareas que deben cumplir son mucho más difíciles de lo que realmente son (por lo tanto, se sienten intimidados para comenzarlas).
- Además, pueden surgir miedos en relación con la posibilidad de fracasar o no cumplir ciertos objetivos (en consecuencia, tratan de evitar esa frustración).
- Ocasionalmente, disfrutan de trabajar bajo presión, disfrutando la sensación de competir contra el reloj y la necesidad de realizar las tareas rápidamente.
Es importante tener en cuenta que esta situación a menudo representa un intento de sabotearnos a nosotros mismos. Al no permitirnos trabajar de manera fluida, nos colocamos en una posición de incompetencia e incapacidad, generando sentimientos de culpa, ansiedad, incomodidad y molestia constante, ya que estamos siempre pensando en lo que deberíamos estar haciendo.
Por lo tanto, es fundamental que nos movamos, abandonemos la inercia y persigamos nuestras metas. Para ello, es necesario comenzar realizando nuestras obligaciones con anticipación y de manera planificada, de modo que todo sea más fácil de manejar y podamos alcanzar nuestros objetivos.
Algunas recomendaciones para planificarnos y cumplir con nuestras responsabilidades son: evitar postergarlas en todo momento.
- Vamos a partir detectando cuáles tareas específicas estamos posponiendo
- Luego, vamos a ponernos en acción. Les sugiero adelantar las obligaciones y contemplarlas con 24 horas de anticipación.
- Anotar en la agenda todas las obligaciones con plazo y operar desde la urgencia.
Es sumamente beneficioso asumir nuestras responsabilidades pendientes, ya que nos permitirá experimentar la satisfacción que surge al tener nuestras obligaciones cumplidas con anticipación. Es fundamental, tal como mencioné previamente, establecer metas por alcanzar y sueños por realizar, y poder establecer prioridades para lograrlos.
Cuando sea necesario, solicitemos apoyo a nuestros seres queridos. No permitamos que nos animen a posponer todo para después; al contrario, permitamos que nos señalen cuando estamos evitando cumplir con nuestras responsabilidades y, sobre todo, celebren y nos motiven cuando noten que hemos progresado hacia esta meta.





Deja un comentario